Reflexiones sobre el convivir organizacional

Vale descubriendo

De: Humberto Maturana

La expresión integración cultural implica el deseo de un resultado armónico  en el ámbito de la convivencia como resultado de alguna forma de  entretejido de las culturas que se integran. La expresión fusión cultural implica el deseo de sumar aspectos diferentes de  las culturas que se fusionan.

Lo que guía las conductas humanas en cualquier dominio son los deseos,  gustos, preferencias, ambiciones, temores, miedos… esto es las emociones y las teorías con que las justificamos, no las razones como si éstas tuviesen validez universal desde sí. Toda teoría, cualquiera sea el dominio operacional o reflexivo en que se aplica se funda como un constructo lógico deductivo a partir de un conjunto de nociones o premisas básicas adoptadas a priori por quien la usa desde alguna configuración de sus sentires íntimos y emociones. Es por esto que ante cualquier intento de generar algún espacio de convivencia lo primero es preguntarse por los deseos o motivos que guían a quien o a quienes lo inician, y por los deseos o motivos de quien o quienes están dispuestos a aceptarlo o no. Las preguntas fundamentales siempre son, ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Podemos confiar?

El aclarar esto completamente es particularmente necesario en el ámbito empresarial cuando se trata de la fusión de compañías que hasta entonces operaban más o menos bien o más o menos mal de manera independiente o autónoma, porque siempre hay deseos contrapuestos que armonizar. Por esto las primeras preguntas fundamentales son: ¿Qué se quiere? ¿Por qué o para qué se quiere esto? Una vez contestadas esas preguntas, las preguntas que siguen son: ¿Qué quiero conservar? y ¿Cómo quiero hacerlo? Solamente cuando esas preguntas han sido contestadas de manera explícita o implícita por los participantes, pueden estos orientarse a los procedimientos para llevar a cabo las tareas que esas respuestas implican.

Entre los propósitos fundamentales está el de generar una convivencia humanamente armónica y eficiente en el ámbito productivo; siempre lo más importante es el respeto por si mismo, el respeto mutuo y la confianza en que hay honestidad en lo que se dice que se desea en el convivir.

El respeto por si mismo ocurre en no mirarse en menos reconociendo que todos los seres humanos somos diferentes pero tenemos la misma dignidad de poder escoger ser personas serias y responsables sin necesidad de compararse con otros en una competencia que pronto o tarde lleva al autoengaño de la arrogancia. El respeto mutuo ocurre en el entender que todos los participantes, cualquiera sea su tarea y sus diferencias históricas de preferencias o gustos individuales en su vivir personal, son igualmente inteligentes y siempre se encuentran dispuestos y quieren hacer bien lo que saben hacer cuando lo quieren hacer, y siempre están dispuestos a aprender lo que se dan cuenta que no saben hacer y quieren saber hacer. La confianza en que hay honestidad en lo que se dice que se desea en el convivir ocurre cuando las personas se conocen en su quehacer y se respetan en la seriedad de cumplir sus compromisos sociales, laborales y familiares.

Frente al deseo de una fusión social, existen procedimientos que ayudan al encuentro y armonización de los deseos fundamentales mencionados en la colaboración y la co-inspiración en un convivir laboral y administrativo en un proyecto común. Estos pueden sintetizarse de la siguiente manera:

  • Respeto por si mismo: Conversar que libera; espejo dirigido sobre sí.
  • Respeto mutuo: Círculos de conversación sobre lo que se hace en mesas redondas, escuchándose y mirándose cara a cara.
  • Confianza: Descubriendo las redes de colaboración en que se participa mediante reflexiones sobre lo que unos necesitan y reciben de otros en la trama relacional en que se opera en proyectos comunes dándose y no dándose cuenta de ello.

Julio 22/2014

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